jueves, 21 de febrero de 2013

Fumándome los recuerdos.


          Allí, estaba yo, dando las últimas caladas a un cigarrillo. Queriendo de esta forma, confundirme con el humo del cigarro, y penetrar en tu recuerdo. Recuerdo que por más que has querido olvidar, no has podido. Pero... ¿Qué te creías? ¿Qué solamente tú eras el cazador? ¡Qué ironía! ¿Verdad?, el cazador siendo cazado por la aprendiz de loba, hambrienta de pasión y sedienta de tus besos. 

          ¡Mmmm! Era lo mejor que podía haber hecho, ¿acaso una mujer no puede ser sincera? ¿Solamente son ellos quienes pueden llevar la iniciativa? 

          ¡No!, ya sabes que yo no soy así, que escojo a mi victima, le quito la piel de cordero, ¡esa, que ante la sociedad lleva!, y saco su "yo" más perverso, ése, que tan loca me vuelve; que hace erizar cada bello de piel, que consigue que las pulsaciones de mi corazón de aceleren y que la respiración, que antes era tranquila, ahora sea agitada; como aquel recuerdo, que sin querer se me viene a la mente, mientras que doy una calada al cigarro, observándote mientras descansas, con el torso desnudo, cansado...Por haber calmado mi sed, con tus labios y saciado mi apetito, con tu cuerpo, dentro del mío... 

 

Escrito por:

La aprendiz de loba

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