lunes, 7 de enero de 2013

Bajo la tierra y viviendo en tí



Cuando supe que iba a morir
y que mi corazón dejaría de latir.
Me enteré que tú morirías
si un trasplante no recibías.

Por salvar mi vida, ya nada podrían hacer,
y en cambio tú con mi muerte y mi corazón, volverías a nacer.

¡Para qué enterrarme con un corazón!
Si con él, tu vida se llena de nuevo de ilusión.

De nada sirve tener un corazón enterrado,
si es cómo tenerlo enjaulado.

Ahora estoy en el cielo, descansando.
¡Feliz y orgullosa de que tú estés en la tierra caminando!




Eva María Maisanava Trobo (Rubizul)
3 de Mayo del 2012

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